Me veo obligado a comentar como el gobierno cada día se desinteresa más del tema. En un principio -recuerdo- inmediatamente de sucedido este lamentable hecho, tanto el Ministro de Justicia Dr. Casal como el Jefe de Policía, como el Superintendente de Seguridad y el Viceministro Dr. Stagnaro solicitaban entrevistas con la família y con nuestros abogados, las que concedíamos en el afán de llegar a una pronta resolución y -por ende- a que se hiciera justicia. Pasado el tiempo (no mucho, tan sólo 2 meses) estas mismas personas comenzaron a demostrar desinterés sobre esta situación que, a esta altura, compromete la gestión a dos ministerios: Seguridad y Justicia. El gobernador Scioli debiera estar al tanto del problema institucional que está sucediendo en su gestión.
Como familia estamos esperando que se tome una decisión política y se nos brinden las explicaciones solicitadas a estos dos ministros y al gobernador. ¿Cómo puede ser que haya gente que muera en manos o bajo el cuidado de quienes deben velar por nuestras vidas y seguridad?. Tanto Gastón (víctima de la represión policial) como Mansilla (acusado de tortura seguida de muerte) estaban bajo la tutela del Estado, uno como ciudadano amante de la vida y el otro -sometido al cuidado penitenciario- como acusado de cometer un delito y violar derechos humanos. Exigimos -como ciudadanos y miembros de la familia de la víctima- el rápido esclarecimiento del presunto suicidio de Mansilla, imputado por la muerte de Gastón, quien podría haber elemento revelador en el esclarecimiento de los hechos. Exigimos decisión política por parte del Gobernador y de sus ministros evitando la impunidad de los hechos que, como el que nos tocó vivir, se asemejan a los que sucedían en aquella época oscura del país a la cuál los argentinos dijimos NUNCA MÁS. Pedimos que se comprometan firmemente para esclarecer y mostrar transparencia en sus gestiones, para poder confiar una vez más en la justicia y política de nuestro país. Los argentinos no podemos pasar por alto este crimen y los hechos acaecidos con posterioridad ya que violan nuestro derecho a vivir en libertad y tranquilidad, violan los derechos básicos del ciudadano, obligándolo a vivir en una situación de riesgo y temor para con quienes debieran protegernos y asegurarnos los derechos básicos.
Comparto absolutamente tus puntos de vista y tus apreciaciones. Nada de lo que pasó debió pasar...pero....como tantas veces el silencio de quienes tienen el deber de esclarecer se torna en un manto que cubre los derechos del hombre. Un abrazo. Y fuerza!